El enfrentamiento al interior del oficialismo complica la gobernabilidad y abre la escena hacia 2027
La vicepresidenta Victoria Villarruel profundizó en los últimos días su enfrentamiento con el presidente Javier Milei, en una interna que pone en jaque la cohesión dentro del Gobierno y debilita su posición en el Senado de la Nación.
Tras la apertura de sesiones ordinarias del Congreso, Villarruel fue blanco de duras críticas tanto desde la Casa Rosada como de dirigentes de La Libertad Avanza. El diputado y exministro de Defensa Luis Petri la acusó de “apostar al fracaso del Gobierno” y de actuar “como funcional a la oposición”, en un gesto que refleja la creciente fractura interna.
En respuesta, la vicepresidenta rechazó los pedidos de renuncia, aseguró que no piensa dimitir antes del 10 de diciembre de 2027 y sostuvo que seguirá en su cargo “con honestidad”, desde una posición de autoproclamada independencia.
Débil liderazgo en la Cámara Alta y ascenso de Bullrich
Según analistas políticos, la disputa debilitó el rol de Villarruel como titular del Senado, lo que abrió espacios para otro actor clave dentro del oficialismo: Patricia Bullrich. Con un bloque más firme y capacidad de articular leyes, la jefa del oficialismo en la Cámara alta ha ganado terreno político, pasando a ocupar un rol más protagonista en la conducción de la agenda parlamentaria.
La interna no solo pone en evidencia tensiones personales entre Villarruel y Milei, sino que también expone diferentes estrategias políticas para los próximos años, en especial pensando en las elecciones presidenciales de 2027, donde ambos podrían buscar posicionarse como referentes por separado.
Escenario político turbulento
El choque entre la vicepresidenta y Milei se da en un contexto de reacomodamiento político: mientras el oficialismo atraviesa dificultades para sostener su apoyo unificado en el Senado, sectores de la oposición observan oportunidades para fortalecer su influencia. Al mismo tiempo, figuras como Bullrich se consolidan como voces centrales del bloque gobernante, en detrimento de la posición de Villarruel.
Este desplazamiento político interno profundiza las tensiones dentro de La Libertad Avanza y podría tener consecuencias no solo para la gobernabilidad inmediata, sino también para la configuración de alianzas y candidaturas de cara al próximo ciclo electoral.
